
Posiblemente "The Clacker" sea el ordenador de escritorio completo del estilo steampunk más puro que jamás se ha diseñado. Toda una filigrama retrofuturista de exquisita madurez artística que te sumerge en la tecnología del siglo XIX cuando dominaba la energía a vapor y la tecnología mecánica. Pasado o presente alternativo, quien sabe, "The Clacker" no deja indiferente y atrae con un magnetismo que te transporta a otra dimensión o a un universo paralelo...

"The Clacker" es un ordenador que aún está en construcción, aunque sostiene Datamancer que estará disponible muy pronto. Cuenta con teclado, ratón, PC, LCD, altavoces, mesa, e incluso una silla a juego. Toda una máquina del tiempo con la tecnología más actual. Con toda seguridad, querido o querida internauta, te preguntarás que significa "The Clacker". En realidad el nombre es una referencia a la novela de ciencia ficción "La máquina diferencial" de William Gibson y Bruce Sterling, una novela que influyó en el autor de este ordenador y cimentó su amor por la estética pseudo-victoriana "steampunk".
La novela es exponente del subgénero steampunk y se sitúa en la época victoriana, en donde el Partido industrial radical, liderado por un longevo Lord Byron (que sobrevivió a la guerra de independencia griega, a diferencia de lo que ocurrió en la realidad) obtiene el poder, y el matemático Charles Babbage construye exitosamente su proyectada máquina diferencial, si bien el artefacto descrito en el libro se asemeja más a la máquina analítica proyectada por el mismo inventor con posterioridad a sus diseños de la máquina diferencial. En la Gran Bretaña de la novela, se profesa un gran respeto a los científicos y a los industriales, a los que se les denomina "sabios" y se les ennoblece por sus logros, rompiendo la tradición pasada de la nobleza británica. La trama se centra en la historia de tres figuras y su búsqueda de las tarjetas perforadas, que contienen información fundamental que sólo puede ser leída con la ayuda de las máquinas diferenciales, y cuya programación permite a su dueño conseguir grandes ventajas.

Pero volviendo al PC, este cuenta con una mecánica giratoria de bronce que recuerda la máquina analítica para ejecutar programas de tabulación o computación de Charles Babbage (considerado el padre de la computación) y la máquina diferencial que presentó en 1882 y cuyo propósito era tabular polinomios usando un método numérico llamado el método de las diferencias. Ambas máquinas influyeron en el diseño de los ordenadores modernos.
"The Clacker" incluye unos altavoces vintage Atwater-Kent que se han modernizado para el equipo, como el volumen y las perillas de control de potencia integradas en la base. La pantalla LCD también dispone de un antiguo proyector de vídeo construido en la parte posterior, que se alimenta y hace girar los carretes de bronce de películas de encargo, mientras que la iluminación LED parpadea en el cuadro de proyección habitual para dar la impresión de que la imagen se proyecta sobre la pantalla LCD. El proyector y la caja de luz son visibles a través del cristal biselado en el lado de la caja de cristal líquido.

Las imágenes que muestro no están completas, aun faltan algunas y quizá por eso el texto no será todo lo comprensible que me gustaría. Sea como sea, "The Clacker" es una obra maestra del arte del steampunk capaz de transportarte a otra dimensión, o a otro tiempo, con solo acariciar las teclas con los dedos mientras cierras los ojos lentamente.

Por Mercè Vila (mercevila@gruponeva.es)
La sección de comentarios del Blog tecnológico Neva está abierta a todos los usuarios y visitantes.
Con la intención de que los comentarios sean de utilidad a todos los visitantes y permitan enriquecer el contenido de las noticias con opiniones e información útil, rogamos sigan las siguientes directrices.
Grupo Neva no será responsable de la información publicada en los Comentarios. Los administradores del Blog reservan el derecho de eliminar o moderar un comentario si se considera demasiado agresivo, grosero, o irrelevantes por completo. Cualquier mención sexista, homófoba o racista, así como cualquier anuncio, los mensajes que contienen datos privados o una dirección postal serán borrados.

.jpg)
Por el camino encontró a unos consumidores potenciales que, rodeándole, le preguntaron cuando llegaría el Reino del Mercado y les respondió sin dilación: “La venida del Reino del Mercado no se producirá aparatosamente, ni se dirá: “Vedlo aquí o allá”, porque, mirad, el Reino del Mercado ya está entre vosotros.”...

Pletórico de ideas, preparó su voz para hacer llegar su palabra al más recóndito lugar de la campiña: “A ti, consumidor, que eres la persona que evalúa, adquiere, usa o consumes bienes y servicios, quiero hacer llegar mi voz. Porque la voz del Marketing es sabia. Porque mi voz es el pensamiento del Mercado... Debo conocer las variables sociales individuales que influyen en el proceso de compra para poder actuar sobre las mismas y, en definitiva, influir en la decisión de compra. Debo personalizarme para adaptar mejor los productos y servicios a las necesidades del cliente. Debo pasar de la actitud pasiva de recibir quejas a la activa de promoverlas. Debo convertir a un cliente indiferente en otro satisfecho porque ello implica mejorar su percepción de valor a través de ofrecerle prestaciones diferenciales.

Conseguir nuevos clientes es muy importante, pero también es imperativo construir fidelidad. “Como el comprador es el objeto de mi acción comercial, el conocimiento del comprador es prioritario para mi gestión.” –¿Por qué cocinas con leña o carbón, si puedes hacerlo más limpio y rápido con una encimera de vitrocerámica? – preguntó el Marketing con meliflua entonación a una mujer de aspecto descuidado que asaba un animal sobre un montón de ascuas, y a otra, que lavaba utensilios con un ligero parecido a platos, vasos y cubiertos, junto al riachuelo, también le preguntó: “Mujer, ¿dónde está tu lavavajillas? ¿Acaso tampoco tienes lavadora ni secadora? ¿Y horno? ¿Y microondas? ¡Ay! Que me temo que tampoco posees aspiradora.” Y ambas mujeres bajaron la vista, avergonzadas, sin saber que responder. Pero un andrajoso campesino, agazapado entre unos juncos, que parecía vigilar a las mujeres, salió de su escondite y preguntó al Maestro: “¿Quién eres tú, arrogante extranjero, que increpas a mis esposas? ¿Acaso no ves que somos pobres? ¡Fuera de aquí! –gritó iracundo – no sea que el demonio inspire tus palabras o seas el mismo diablo y caigamos de cabeza en el averno.” Y el Marketing, lejos de amedrentarse, respondió sereno: “En verdad te digo, que antes todos los países eran pobres. Sólo los que se dotaron de democracia liberal y economía de mercado propiciaron el florecimiento de sus economías."

Y yo te digo que apartes tus ojos del icono de la ignorancia y me mires como al ángel que va a colmar tus deseos de satisfacciones. Me llamas extranjero, pero en verdad te digo que entraré en tu morada como si fuera mi casa, porque es la morada del Mercado, mi Padre, y colmaré de bienes cada uno de los rincones de tu casa, hasta que sientas que soy parte de ti, de todos y cada miembro de tu familia, de tu presente y de tu futuro, y cada alimento que pongas en tu mesa llevará mi marca, y cada prenda que vistan tus hijos llevará mis logos. Haré de tu necesidad mi objetivo y de tu felicidad mi razón de ser. Las mujeres y el hombre estaban estupefactos, y tan pronto como concluyó el Marketing se postraron a sus pies y exclamaron a coro: “¡Perdónanos Maestro! Somos ignorantes. Suplicamos tu bendición.” Y el Maestro no sólo les impartió su bendición, sino que además les colmó de otros muchos bienes.
El Marketing contempló con ternura aquellos rostros inocentes que, aunque henchidos de agradecimiento, parecían desvalidos implorando protección pues no sabían cómo rellenar los impresos de garantía de los distintos aparatos, pero les consoló diciendo: “Corderos de mi amado rebaño, nada temáis porque en verdad os digo que nunca ser cliente fue tal fácil. Clientes que se atreven a reclamar, que conocen sus derechos. Clientes que hacen del “busque y compare” el “leit motiv” de su compra. Clientes que conocen bien el valor que buscan y lo que están dispuestos a pagar por él. Clientes bien informados que encuentran en las comparativas y en el boca a boca sus principales guías. Nunca dio el Mercado (alabado sea) tantas publicaciones, artículos e informaciones enfocadas a las valoraciones de productos y servicios, hoteles, restaurantes, productos de consumo, etc. En verdad os digo, amados míos, que es la era del cliente. Un cliente al que un solo click de ratón, con un mínimo movimiento del dedo índice, le separa de la competencia

“¿No fui yo, el Marketing, quien creó al Mercado? Entonces yo soy El Mercado. ¿O el Mercado me creó a mí a su imagen y semejanza?. Entonces soy un instrumento del Mercado (Alabado sea). Soy la intención de producir la reacción deseada creando y ofreciendo valores al Mercado, asumiendo que la reacción del Mercado es voluntaria. Mi actividad esencial es la creación y la oferta de valor. Porque en verdad digo que el valor se define subjetivamente desde el punto de vista del mercado. Amo al Mercado sobre todas las cosas.” Y poco a poco fue entrando en las sombras del sueño que, lejos de ser reparador, le sumió en horrendas pesadillas: Tremendos descalabros financieros, inflaciones y deflaciones desorbitadas, tasas de paro nunca conocidas, la Bolsa se venía abajo, se producían suspensiones y quiebras, la banca saltaba hecha añicos, huelgas, suicidios, el delirio, la locura... el paroxismo. Satán irrumpía en sus sueños con la más feroz de las crisis económicas.
El Marketing despertó sobresaltado. Un sudor frío perlaba su rostro y un estremecimiento de pavor recorrió todo su cuerpo. Poco a poco fue tomando conciencia de que estaba despierto y que todo había sido un mal sueño. ¿Había sido un sueño?. Su móvil sonaba y la pantalla de su recién adquirido Samsung Galaxy S se había iluminado para mostrar un e-mail urgente, y aprovechó para conocer las últimas noticias y saber el estado del tiempo.
El Marketing contemplaba exultante los primeros rayos de sol mientras escuchaba las últimas noticias a través de Internet. Había soñado con campesinos barbudos, sucios y malolientes. Para dar ejemplo, y tras un prolongado baño-jacuzzi de perfumadas sales, quiso que este día su rostro reflejara un impecable rasurado y decidió aplicarse, con suaves palmadas, un delicado masaje After Shave Paco Rabanne que le dio frescura y lozanía. También se vistió con su mejor traje de Hermenegildo Zegna y una corbata Hermes que había adquirido en el aeropuerto de Linate en su último viaje a Milán –eligió su vestimenta de acuerdo a su silueta y ocasión– sobre la que colocó, a la altura precisa y según rigen las más elementales normas de la distinción, un pasador Cristian Dior, sin estridencias pero elegante. Sabía que los complementos debían armonizar entre sí. Finalmente se calzó unos abrillantados Ferragamo de cordones –los mocasines no le parecían adecuados– y comprobó la hora en su Rolex Oyster Perpetual DateJust de Oro que, como de costumbre, era exacta al segundo.
Pero aún se percató de los tres peldaños que no debía olvidar: Sentirse bien consigo mismo, porque las actitudes se transmiten hacia los clientes, compañeros y empleados. "Una actitud positiva me dará mayor confianza", pensó. Segundo peldaño: comunicarse de forma positiva y atenta, porque comunicarse con los clientes y compañeros de forma positiva es una parte fundamental para establecer relaciones. La comunicación debe ser genuina, específica, sincera y oportuna. Y el tercer peldaño: Escuchar. Porque oír no es suficiente. Hay que prestar atención, anticiparse, leer entre líneas, preguntar y sentirse partícipe. Simpatía y empatía. Por supuesto, no había desayunado en exceso, porque sabía que la digestión le podía jugar una mala pasada. Tampoco había tomado bebidas alcohólicas, lo tenía claro si tenía que hablar en público. Aplicaría la regla de las tres “ces”: claridad, concisión y corrección.

“Cuando coincide el yo que creemos ser con el yo que creen los demás obtendremos un resultado maravilloso: la naturalidad. –reflexionaba el Maestro, disponiéndose a salir de la mansión “alto standing” que había alquilado a un samaritano rico en lo alto de una colina y que tenía doce habitaciones tipo suite con su baño completo y vestidor, incluidos complementos de higiene personal además de albornoz, kimono y zapatillas, quizás intuyendo la futura compañía de aquellos hombres que le seguirían más allá de su muerte – Fingir lo que no se es, disimular lo que se es y creer lo que no crees, proyecta una personalidad poco aconsejable si queremos triunfar en las relaciones con las demás personas.
La simpatía genera simpatía. No se disculpa igual un error a una persona simpática que a otra antipática. Una persona afable inspira más cordialidad y confianza que una persona insociable. El saber ser implica tolerancia, respeto, comprensión, tacto con los demás. El autocontrol es otra cualidad que no me debe faltar. Saber controlar las emociones es saber dominar la razón. Enfadarse merma la capacidad de tomar decisiones acertadas, por el contrario, al mantener la cabeza fría se puede reflexionar adecuadamente sobre cualquier asunto. Saber estar implica ser cortés, tener buenos modales, ser educado, saber presentarse, saber andar, sentarse, utilizar correctamente los tratamientos. En definitiva, saber estar implica una serie de actitudes que sirven de carta de presentación a mi personalidad.”

El Marketing había aprendido –ya desde su más tierna infancia en el taller de ebanistería de su padre– el arte de la persuasión. Muchas veces había escapado del taller, abandonando sus quehaceres, para predicar en el monte más cercano el reino del Mercado. María y José, sus padres, estaban preocupados por ello, aunque sabían que no era irresponsabilidad, sino actos que obedecían a designios superiores que escapaban a su comprensión y que siempre habían obtenido esotéricas respuestas, como aquella cuando, siendo aún muy niño, fueron a buscarle al templo y les dijo: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?” Aquella respuesta fue motivo de disputa entre José y María, quien no encontraba palabras para justificarse ante su marido que durante mucho tiempo estuvo con la mosca en la nariz y que le recordó aquel turbio asunto, ya casi olvidado, de la aparición del ángel y el posterior embarazo de su mujer. Sí, después cuando nació todo fueron alegrías, pero tanto pastor y tanto ángel y tanto rey mago le hicieron sospechar que allí había gato encerrado. Y, pese a su juventud y aquel aspecto informal propio de su edad, una multitud de personas le escuchaban con verdadera atención y al finalizar, ansiaban la llegada del nuevo día para oír sus enseñanzas otra vez, nítidas y llenas de sabiduría, pero sobre todo que llegaban al corazón y convencían. Sabía que la persuasión era un proceso elaborado, no un hecho aislado. El buen persuasor –se decía– busca el objetivo de despertar y reforzar una determinada emoción en el oyente. Esa emoción es una combinación de respeto y confianza.
Conociendo de antemano que se iba a encontrar con un público difícil, reflexionó sobre los puntos que consideraba importantes para afirmar su autoridad: “Autoridad es la capacidad que tiene una persona para que otros le escuchen y actúen sin necesidad de recurrir a métodos coactivos. Ser cortés no está reñido con ser firme. La firmeza cortés impresiona y convence. La buena educación y el respeto a las personas demuestra comprensión, energía y capacidad de mando. Cuando se da una orden hay que hacerlo con educación y firmeza. Mando es la capacidad que tiene una persona para tomar decisiones y no avasallar a los subordinados. La responsabilidad de las decisiones es siempre de la persona que las ha mandado. Las personas que tienen la responsabilidad de mandar deben tener autoridad. Creyendo que se hacía tarde observó la hora en su reloj y dijo: "La puntualidad es síntoma de buena educación. No puedo hacer perder el tiempo a los demás por mi falta de rigor, eficacia y respeto. Si mi tiempo es oro, el de los demás también. No debo hacerlo perder inútilmente.”
.jpg)
Después, ufano y seguro de sí mismo, descendió lenta y armoniosamente por la colina tratando de no pasar desapercibido y, extendiendo sus brazos al alba –palmas de la mano hacia arriba para dar sensación de confianza– exclamó con solemnidad: “Aquí edificaré mi templo” – y visualizó (porque los sueños se cumplen cuando la mente los convierte en deseos realizables y él era consciente de ello por propia experiencia) la construcción del hipermercado más grande jamás imaginado. Miles y miles de metros cuadrados de puro comercio. “Y más allá –continuó– construiré un parking para un millón de vehículos”. Y su corazón se llenó de gozo al pensar en la cantidad de fieles que arrastrarían, tras previa colocación de una moneda retornable, sus carritos de la compra en busca del paraíso eterno del consumo.

Habiendo descendido un buen trecho, encontró a Juan, el Creador de Marcas, en un manso recodo de un río, donde las aguas recalaban cristalinas dejando ver el fondo de blanca arena, y al percatarse que bautizaba a numerosos fieles, quiso también recibir el bautismo. Juan hubiera preferido ser bautizado por el Maestro y sintió vergüenza y dijo: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?”. Pero el Marketing insistió y se postró a los pies del Creador de Marcas y dijo: “Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.” Juan, aún indeciso y nervioso, a la vez que derramaba unas gotas de agua sobre la cabeza del Marketing arrodillado, le dijo: “Coloca en el mismo recipiente los siguientes ingredientes: calidad, estilo propio, prestigio, contemporaneidad, servicio y valor, y conseguirás una Marca Mítica, tu Iglesia.” Y después, ambos salieron del agua y sentados sobre unas rocas donde recodaba el río, Juan le contó al Maestro la metáfora de la personalidad y la marca: “... observa a la marca como a una persona, con características humanas, incluyendo edad, sexo y personalidad. Esta perspectiva suministra una identidad más rica, menos estéril y más interesante que la basada en los conceptos de atributos. Al igual que una persona, la marca puede percibirse como competente, interesante, fiable, divertida, activa, con sentido del humor, informal, joven o intelectual.

Con el bautismo, El Marketing se sentía más cerca del Mercado. Sin embargo pensaba que crear una marca era difícil, pero mantenerla podría ser aún más. “Debería estar al tanto del canibalismo entre marcas –pensaba– que viven en un terreno muy hostil, en el que cualquier descuido se paga muy caro. Una marca ha de orinar para delimitar las cuatro esquinas de su territorio, para marcar su parcela de mercado. Y después tiene que defenderlo sin desfallecer. En el momento de que una marca muestra la más mínima debilidad, las otras se aprovechan y atacan. Hay que ser muy constante

Y en la campiña, los aldeanos se acercaban al Marketing; hombres y mujeres se cernían a su alrededor, y un alborotado grupo de adolescentes se abría paso a través de la multitud para acariciar sus ricos ropajes. Los discípulos, pretendiendo adular al Maestro, apartaban a los niños con malos modos, entre insultos y manotazos, pero el Marketing dijo con sonora entonación, aunque procurando que el volumen de voz no fuera demasiado alto para que no resultara molesto y agresivo: “Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis”. Y acariciándoles mansamente, de uno en uno, continuó: “porque de los que son como éstos es el reino del Mercado. Yo os aseguro: el que no reciba el reino del Mercado como niño, no entrará en él.” Y les fue entregando chuches y chocolatinas que consumían con fruición. El corazón del Maestro se llenaba de gozo al contemplar la alegría de los mozalbetes. “Cuantos maravillosos “locos consumidores bajitos” – pensaba – “Debo dar una buena impresión para que estos clientes nuevos se transformen en habituales. Y si conservo a los clientes habituales el futuro estará garantizado. Estos “locos consumidores bajitos” poseen unos gustos bien definidos e influyen ¡y de qué manera! en las decisiones de compra de toda la familia. En verdad os digo que si queremos vender a los niños, escuchémosles, porque ellos quieren comprar, y si les escuchamos, nos dirán como hacerlo.”
.jpg)
“Yo soy el que soy, el Mercado. Y también os digo que soy la voz del Mercado.” –predicaba el Hijo del Mercado y todos callaban para escuchar sus palabras con verdadera devoción–“... y pondré en vuestras manos los mejores productos a los mejores precios.” “¿Y si un competidor vende más barato que yo?” – preguntó un campesino – “¿Acaso no hundirá mi negocio?”. Y respondió el Márketing : “En verdad os digo que la competencia de precios puede resultar mortal para algunas empresas. Pero también os digo que olvidarse de la competencia y centrarse en el servicio al cliente puede ofrecer rentables oportunidades.
“¿Y si yo no compro ni vendo y además me dedico a la contemplación en mi cueva de la montaña?” –preguntó otro campesino con aspecto de ermitaño, señalando amenazante con su cayado en alto. “Está escrito que no entrarás en el reino de los consumidores...” –dijo el Marketing, esbozando una amplia sonrisa, consciente de que la fuerza de una sonrisa gana más batallas que la de las balas y la imagen de una persona sonriente es mucho más agradable, más confiable que la de una persona seria que transmite una sensación de alejamiento, de impenetrabilidad. Pero observando que el adusto campesino de luengas barbas parecía no ver bien, extrajo de su cartera de mano, un estuche de plata y nácar que contenía unas gafas graduadas con montura Cartier y entregándoselas, dijo – Colócatelas y sígueme...” Y dicho esto, el campesino se puso las gafas y exclamó eufórico: “¡Veo! ¡Veo!”
“Maestro, ¿Qué debo hacer para seguirte?”. Y el Marketing habló: “Provéete de cuantas riquezas puedas adquirir y disfruta de todo aquello que te apetezca. Y también haz que lo gocen los tuyos... y después de harto y satisfecho, sígueme sin que ello te prive de seguir consumiendo. No dejes para mañana lo que puedas consumir hoy. Visita un salón de belleza, procura un cabello limpio con un corte favorecedor y acorde con tu edad, hazte la manicura y la pedicura, sin olvidar una buena limpieza de cutis, provéete de varios trajes, de camisas de cuello italiano, pero procura que la corbata entone con el traje –fíjate que el estampado o dibujo sea sencillo y elegante, no permitiendo que el nudo se descuelgue, ni la parte frontal sobrepase en demasía el cinturón; los calcetines serán largos “de ejecutivo”, no hay nada más antiestético que un señor mostrando su pierna al sentarse. Los calcetines serán del mismo color que el de los zapatos y, en su defecto, elige el negro, excepto si el zapato es marrón. Porque la imagen es el primer mensaje de la comunicación interpersonal. Los cinco primeros minutos de un encuentro entre dos personas son críticos. Cuando vemos por primera vez a alguien, antes de pronunciar una sola palabra, nos transmite mucha información. Hazte socio de un club de golf y disfruta con tu swing, tu approach y tu putt."

Entonces el Marketing dijo a sus discípulos: “Yo os aseguro que un pobre difícilmente entrará en el Reino del Mercado. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un pobre entre en el Reino del Mercado.” Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: “Entonces, ¿quién se podrá salvar?”. El Maestro, mirándolos fijamente, dijo: “Para los hombres eso es imposible, más para el Mercado todo es posible. El pobre es aquel que no consume por poco que sea. A medida que consume se hace más rico y propenso a la entrada en el Reino del Mercado.”

“Maestro ¿puedes concederme unos minutos de tu tiempo?” – y, tras asentir, el Marketing, continuó: “Un día llegué a mi empresa y me encontré con que había estallado una crisis: la prensa estaba llamando a la puerta, la marca estaba dañada y los clientes acudían en bloque a la competencia. La verdad es que no supe reaccionar. Ayúdame, Maestro, estoy perdido.” Y se arrodilló a sus pies no pudiendo contener las lágrimas. “En verdad te digo –respondió el Marketing, haciendo sentar al campesino a su lado– que para gestionar correctamente una crisis, primero debes pedir disculpas. Pedir disculpas permite conseguir la atención de los clientes. Admitir la equivocación es el primer paso, pero dista mucho de ser el último. Después, ser sincero. Como en las relaciones personales, los clientes saben cuándo una disculpa es sincera. Las empresas no deben tener miedo de mostrar emoción: los clientes quieren ver el lado humano de las empresas. También, no ocultar información. Es siempre mejor responder a las preguntas antes de que sean formuladas. Si se oculta información, antes o después se descubrirá, con la consiguiente pérdida de credibilidad. Y alzando la mirada al cielo, dirigiéndola al Mercado, dijo el Marketing: “El silencio es el peor enemigo de la conservación de clientes.”

Un aciago día, cuando el Marketing impartía sus enseñanzas a un numeroso grupo de discípulos, acudieron a anunciarle la suspensión de pagos de un buen creyente, amigo con el que había compartido comidas de negocios que se habían prolongado hasta altas horas de la madrugada, regadas de abundante alcohol y salpicadas con la pimienta de alegres muchachas. “¿Será esto pecado?” –recordaba el Marketing las palabras de su íntimo amigo y la respuesta espontánea que le salió del alma: “Si esto es pecado, esta noche me condenaré para toda la eternidad.” “¡Cuánto gozamos aquel día!”, pensó.
El Marketing, seguido de sus discípulos y un nutrido grupo de curiosos que a medida que avanzaban era más numeroso, se acercó hasta la empresa de su amigo y he aquí, que le encontró abatido, con el rostro desencajado y apuntando a su sien con un revolver del 38 (llevaba cuatro días encerrado en su despacho, como si fuera un sepulcro). Con mano firme y mirándole fijamente a los ojos, apartó el revolver de su rostro y le gritó con potente voz: “¡Lázaro, sal afuera!, negocia con los proveedores la deuda y procura una quita, negocia con tu plantilla, retira de tu producción los productos no rentables, sube un ocho por ciento el resto de productos, excepto aquellos en los que mantienes una posición de monopolio en el mercado, que los subirás un cuarenta por ciento. Invierte en I+D para crear nuevos productos que compensen el descenso de los obsoletos. Invierte y moderniza tu planta productiva... Y empieza a generar beneficios.” Dicho y hecho. Lázaro se recuperó y todos contemplaron como su semblante resplandecía de gozo.
Marta y María, hermanas de Lázaro, que ocupaban sendos cargos en el consejo de administración, no cabían en sí de gozo y queriendo agasajar al Marketing como se merecía, prepararon un gran banquete en su honor y a quien el anfitrión cedió su presidencia, considerándole un invitado de alto rango. El Marketing se colocó a la derecha de Lázaro y el resto de invitados, empresarios y personalidades, se colocaron alternativamente a derecha e izquierda de la presidencia, siguiendo el orden de jerarquía de mayor a menor.

Conocedor, Lázaro, de los gustos del Marketing, hizo traer de su bodega un Pago de Carraovejas, Reserva 1996, Ribera del Duero. Y quiso Lázaro que lo catara el Marketing. “Catar un vino, amigo Lázaro – dijo el Marketing, agradecido por el detalle del anfitrión – es algo más que beberlo: es penetrar en todos sus secretos.” Lázaro, conocedor de los secretos de la cata, hizo traer una vela y el Marketing puso delante la copa para observar el vino. Juzgaría la calidad de éste por su limpidez y por la intensidad de su tonalidad. Sabía que las hilachas eran signo de enfermedad y por el contrario, los cristales de bitartrato y los depósitos de pigmento no alteraban en absoluto sus propiedades. El Marketing sabía que el examen visual era el primer contacto con el vino y que decía muchas cosas. “Capa muy alta – dijo el Marketing – Rojo picota muy intenso. Aún conserva reflejos violáceos, pero seguro que mermarán con la crianza en botella.” Después levantó la copa y dijo: “El brillo es el resplandor del vino, su facultad de devolver la luz, de refulgir como una piedra preciosa.”

Concluido el banquete, el Marketing abrazó a su amigo Lázaro para despedirse y aprovechó la ocasión para decirle al oído: “Lázaro, amigo mío, delega para obtener resultados". Cuando Lázaro despidió al Maestro, notó que éste se marchaba apesadumbrado, como si hubiera dejado algo pendiente. “¡Marketing! –llamó el resucitado y el Marketing giró la cabeza para escuchar a su amigo– ¿Qué te ocurre? ¿Qué has dejado en el tintero que me ocultas y te causa tanto pesar?”. El Marketing no lo pensó dos veces. “Creatividad, Lázaro, creatividad, que es la baza para triunfar –exclamó y abrazó de nuevo a Lázaro. El Marketing percibió como el rostro de Lázaro se iluminaba con el halo invisible, pero visible para el que quiere ver, que da la confianza, la seguridad y el convencimiento, y entonces, solo entonces, supo que realmente, su amigo tan amado, había resucitado y de nuevo se encontraba entre los vivos para tomar múltiples iniciativas, crear prósperas empresas y amasar cuantiosas fortunas. Porque así estaba escrito en su fuero interno, con las letras de las emociones que refuerzan los deseos. Y lo escrito con el fuego de las emociones no se borra jamás.
Y corrió la voz de que él Marketing hacía milagros: “Me ha dado dos por el precio de uno” –dijo un creyente entusiasta y otro añadía enseguida– “Me rebajó 3.000 Euros en el BMW que adquirí y además con 5 años de garantía”. Y sobre esto, el Maestro dijo a sus discípulos: “Las promociones mejor valoradas son aquellas en las que el consumidor obtiene el beneficio sin esfuerzo..” Y dirigiéndose a su discípulo más activo, añadió: “Las acciones más valoradas son: Los descuentos en precio. La obtención de más cantidad de producto. Las promociones del tipo lleve dos y pague uno... Y también os digo que los distribuidores deben esforzarse en dar a conocer sus promociones, pues repercutirá en el volumen de la compra de sus clientes. Porque las personas que conocen la existencia de promociones antes de llegar al establecimiento, adquieren más cantidad de artículos en promoción que las que las desconocen. Las ventas en rebajas, las ventas en ofertas o promoción, las ventas de saldos, las ventas en liquidación, las ventas con obsequio y las ofertas de venta directa se consideran actividades de promoción de ventas”.
“Está escrito que cuantos más bienes adquieras, más cerca estarás de mí en el Paraíso del Consumo a la diestra del Mercado”. Y mientras predicaba, todos se arrodillaban a su paso. “Está escrito que solo entrará en el reino del Mercado aquel que consuma sin pausa ni descanso...”.
“Maestro, tengo sed” –exclamó un campesino. “Bebe Coca Cola y dos mejor que una”– contestó el Marketing. “¡Ay! de aquel que teniendo sed se conforme con beber del caño del manantial, porque no conocerá las mieles de las bebidas inteligentes.” Y diciendo esto apareció en el cielo una pantalla gigante de plasma anunciando las delicias de la Coca-Cola y el Red Bull. Y todos los campesinos y aldeanos contemplaban extasiados el milagro celestial, lo que parecía ser la puerta del paraíso del consumo.
El Marketing siguió predicando por todos los rincones de la campiña. Y he aquí que un día entró en el templo de una pequeña aldea, donde acudían los campesinos a rezar. Y estupefacto, reparó en el silencio sepulcral que se respiraba –a pesar de que había un nutrido grupo de fieles orando– en lo que parecía un lóbrego lugar y, sin reprimir su cólera, nunca antes la había experimentado así, gritó: “¡Malditos seáis! ¿Por qué no se comercia en la casa de mi padre?” Y dicho esto fue golpeando a todos y cada uno de los feligreses que allí se encontraban y les iba diciendo: “¡Moveos y promocionad! ¡Buscad agencias y haced publicidad! ¿Por qué habéis convertido la casa de mi padre en un lugar de recogimiento donde no se contrata ni especula, donde no se juega a la bolsa, donde no se hacen transacciones, donde no existen las macrofusiones? ¿Es que nadie es capaz de montar una OPA hostil? ¿Dónde están los tiburones?. "Tú, ¿no decías que cultivabas hortalizas? Pués coloca un tenderete en aquella esquina y vende tus productos." Y dirigiéndose a otro exclamó: "Y tú, ¿no presumes que fabricas figuras de porcelana a las que consideras verdaderas obras de arte? Pues quiero que pongas junto al altar una gran estantería y ofrezcas a los fieles tus mejores creaciones. Y las llamarás Lladró, como tu apellido. Y grita fuerte tu oferta para que puedan oírte bien y se acerquen a tu establecimiento que llamarás La Ciudad de la Porcelana. Abre sucursales en otros países, acude a ferias, participa en congresos y organiza convenciones. Crea un Club del Coleccionista y ofrece exclusivas que solo los socios puedan adquirir."
Y, en un abrir y cerrar de ojos, el templo se llenó de bullicio y algarabía. Los medios (radio, televisión, prensa, agentes, promotores, asesores, intermediarios, etc.) se apiñaban para conseguir su parte del pastel y las agencias de publicidad hacían su agosto. Venta personal, relaciones públicas, marketing directo, marketing relacional, promoción de ventas, merchandising, patrocinio, Internet... Un griterío constante anunciaba la buena nueva. La voz de la oferta se alzó sobre el infinito y la demanda afloró en toda su plenitud. Llegaban tiempos de bonanza. La bolsa conseguía máximos históricos. Bienaventurados los ricos, porque vuestro es el Reino del Mercado al generar más riqueza, que podrá ser repartida y a su vez creará más ricos. Bienaventurados los que no os saciáis fácilmente porque siempre encontraréis estímulos para seguir consumiendo. Bienaventurados los que reís ahora, porque contagiaréis vuestra risa. Bienaventurados seréis cuando los hombres os vendan bienes, cuando os compren bienes, cuando os promocionen productos y ensalcen sus marcas como buenas por causa del Hijo del Mercado. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en la tierra.” Y contó la parábola del grano de mostaza: “¿A qué es semejante el Reino del Mercado? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su huerto; creció hasta hacerse árbol y las aves del cielo anidaron en sus ramas.” Y contando también la parábola de la levadura, dijo: “¿A qué compararé el Reino del Mercado? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina hasta que todo fermentó.”
Y hasta aquí he llegado hoy, amable internauta, otro día os contaré el resto de la historia.
Actualización de las siguientes partes:
"La Parábola del marketing y el reino del mercado (II)",
(Cuando Jesucristo creó una multinacional a prueba de crisis económicas y otras maldades del mercado)
"La Parábola del marketing y el reino del mercado (III)"
"La Parábola del marketing y el reino del mercado (IV)"
"La Parábola del marketing y el reino del mercado (V)"
Por Fernando Borja Castaño del Gabinete de Estudios Audiovisuales de Neva Multiview. (fernandoborja@gruponeva.es)
La sección de comentarios del Blog tecnológico Neva está abierta a todos los usuarios y visitantes.
Con la intención de que los comentarios sean de utilidad a todos los visitantes y permitan enriquecer el contenido de las noticias con opiniones e información útil, rogamos sigan las siguientes directrices.
Grupo Neva no será responsable de la información publicada en los Comentarios. Los administradores del Blog reservan el derecho de eliminar o moderar un comentario si se considera demasiado agresivo, grosero, o irrelevantes por completo. Cualquier mención sexista, homófoba o racista, así como cualquier anuncio, los mensajes que contienen datos privados o una dirección postal serán borrados.


Quienes han asistido al Chaos Communication Congress 2011 (un congreso organizado, entre Navidad y Nochevieja, por el Chaos Computer Club en Berlín, con un muy alto nivel de conferenciantes, entre los que destacan hackers de la categoría de Steven J. Murdoch, Dan Kaminsky y Joanna Rutkowska) han podido comprobar la ira de los piratas informáticos que han puesto sobre la mesa la idea de crear un ambicioso plan que ponga en órbita baja satélites de comunicaciones para desarrollar el Internet Incensurable en el espacio. Este plan, que ya tiene nombre, se llama "Hackerspace Global Grid" (La red global de los hackers del espacio)...
.jpg)
Quizá pueda parecer una locura el despliegue de una red de satélites en órbita baja (una órbita alrededor de la tierra entre la atmósfera y el cinturón de radiación de Van Allen, con un ángulo bajo de inclinación) que es la órbita más fácil y práctica para llegar sin grandes dificultades. Como estas órbitas no son geoestacionarias se necesitaría una red de satélites para suministrar cobertura continua capaz de mantener una conexión fiable, aunque hace falta menos energía para situar un satélite en órbita terrestre baja y además el satélite necesita transmisores menos potentes para transferencia de datos. También haría falta un montón de estaciones de tierra para poder seguir y comunicarse con todos estos satélites, pero eso es algo factible a través de una amplia distribución de receptoras de bajo costo que sólo costarían alrededor de 125 dólares (96 euros) cada uno.

Los hackers buscan con este proyecto un espacio propio de servicio basado en Internet porque consideran que la regulación de la red está en manos de personas e intereses que saben muy poco o casi nada acerca de Internet. El hacker activista Nick Farr ya avanzó en el pasado mes de agosto la idea de contribuir a este proyecto que lo motivaba la creciente amenaza de la censura en Internet. "Debemos conseguir un Internet Incensurable en el espacio. Debemos llevar a Internet lejos del control de las entidades terrestres", dijo Farr, aunque matizó: "que el conocimiento era el mayor motivo de proyecto". Farr y un grupo de colegas ya están trabajando en el proyecto junto con Constellation, una iniciativa alemana de investigación aeroespacial que consiste en proyectos de estudiantes relacionados entre sí.
Por Fernando Borja Castaño (fernandoborja@gruponeva.es)
La sección de comentarios del Blog tecnológico Neva está abierta a todos los usuarios y visitantes.
Con la intención de que los comentarios sean de utilidad a todos los visitantes y permitan enriquecer el contenido de las noticias con opiniones e información útil, rogamos sigan las siguientes directrices.
Grupo Neva no será responsable de la información publicada en los Comentarios. Los administradores del Blog reservan el derecho de eliminar o moderar un comentario si se considera demasiado agresivo, grosero, o irrelevantes por completo. Cualquier mención sexista, homófoba o racista, así como cualquier anuncio, los mensajes que contienen datos privados o una dirección postal serán borrados.


Facebook forma parte de tu vida y tú eres uno de los 800 millones de usuarios de la red social que te ha acogido en su seno para formar parte de la familia más numerosa del planeta. Pero tu dicha no es completa, porque cada día a una hora determinada de la noche debes despedirte de tu entrañable familia hasta el día siguiente. Pero eso se acabó, y todo gracias al diseñador croata Tomislav Zvonarić (diseñador de DevianTom) que ha creado un concepto de cama llamado FBed que tiene la forma del logotipo de Facebook.
Y naturalmente, la Cama Facebook te permite estar conectado permanentemente con tus amigos, por el día si no te quieres levantar porque no te da la gana y estás en su derecho, por la noche, en cualquier momento y a todas horas, siempre cerca de tus numerosos amigos que cada vez son más y más íntimos porque te dan a conocer hasta las interioridades más profundas de su alma, como tú haces con ellos que les muestras hasta el color de los calzoncillos o las bragas. Y ahora también puedes dormir con ellos. Cuando te despiertas tienes la pantalla directamente en tu cama y si estás cansado te echas a dormir. ¿Cómo sino podrías ver las más de 5 mil millones de fotos de usuario que hay colgadas en la red? Piensa que de momento Facebook cuenta con 160 terabytes de almacenaje.
¿No es hermoso tener siempre contigo, día y noche, a tus amigos de Facebook?. Disfruta, querido o querida internauta, aunque piensa que de momento esta cama es sólo un concepto, pero al ritmo que crece tu lista de amigos (como la de todos los demás), la FBed podría ser una necesidad como es el teléfono inteligente y pronto también las tabletas...






Por Mercè Vila (mercevila@gruponeva.es)
La sección de comentarios del Blog tecnológico Neva está abierta a todos los usuarios y visitantes.
Con la intención de que los comentarios sean de utilidad a todos los visitantes y permitan enriquecer el contenido de las noticias con opiniones e información útil, rogamos sigan las siguientes directrices.
Grupo Neva no será responsable de la información publicada en los Comentarios. Los administradores del Blog reservan el derecho de eliminar o moderar un comentario si se considera demasiado agresivo, grosero, o irrelevantes por completo. Cualquier mención sexista, homófoba o racista, así como cualquier anuncio, los mensajes que contienen datos privados o una dirección postal serán borrados.